miércoles, 12 de agosto de 2020

QTimes - Día 149

 Ya no sé cómo sentirme. Todo sucede a la vez y el tiempo solo corre sin piedad, y la pandemia sigue en pie. El triste recordatorio de su existencia, y que sus efectos hayan llegado hasta mi casa, me hacen sentir más y más miserable, sola, más aislada y abandonada que nunca. La felicidad la siento en momentos tan cortos que solo me queda huir del dolor de no poder alcanzarla; huir desconectándome y navegando sin rumbo por las redes, quizá con una bajísima esperanza de que alguien aparezca y me escriba.

Pero eso muy pocas veces pasa.

Siempre soy yo la única que inicia las conversaciones. Si no fuera por mí, no recibiría mensajes por días.

No me atrevo a contar todos mis problemas porque sé que la otra persona puede estar pasándolo peor o mejor (y no quiero malograr su buen ánimo). Y así me cierro más.

Me hundo y el escape ya no es saludable una vez encuentras la deadline que tanto esperabas.

28 y 29 de noviembre. Faltan tres meses.

Ya es palpable. Es posible. Tengo mis libros y muchas ganas de prepararme.

¿Y cómo reacciona mi madre? Recordándome todos los errores pasados causados por mi procrastinación, con sus respectivos insultos en voz alta.

¿TU EMPATÍA A DÓNDE SE FUE? TU HIJA ESTÁ DISPUESTA A MEJORAR ¿Y TODAVÍA TE ATREVES A PISOTEARLA DE ESA MANERA? ¿NECESITAS DESCARGAR TUS PROPIAS FRUSTRACIONES EN MÍ?

¿No te pesa tu conciencia?


Mi mejor amiga acaba de recibir un correo electrónico donde le anuncian que fue aceptada en la universidad y la carrera que deseaba. No puedo no llorar. Estoy más que feliz por ella, mas otros sentimientos aparecen de improvisto y se mezclan con mi alegría. 

Sus padres aceptaron que estudiara Cine. Ya puede estar tranquila. Finalmente cumplirá su sueño.

Más y más chicas en el transcurso de estos meses anunciarán eufóricas su ingreso a la universidad. No se complican en la elección de su carrera, están enfocadas.

Su vida es mucho más fácil.

No son un desastre andante como yo. Un desastre que no puede ni amar libremente como durante años lo ha deseado, ni tener oportunidad de conversar abiertamente en familia.

Me duele demasiado. Quiero alegrarme más, reunirme con todas mis amigas y celebrar su ingreso. Quiero olvidar toda esta carga que he estado acumulando sin decirle a nadie.

Quiero estudiar en serio. Tengo tiempo, recursos, la habilidad para hacerlo. 

Solo que siento que estoy a kilómetros de distancia de los demás. Me ahogo y mis padres no notan que lo que menos están haciendo es ayudarme.

Si tan solo pudiera reunirme con ellas...

Si tan solo pudiera abrazarlas y conversar durante horas...

Si pudiera hacer eso una vez cada día y luego seguir con este maldito encierro, mi estabilidad mental no estaría tan frágil.


No conozco la estructura de estos pensamientos crudos. No volveré a leerlos hasta que los publique. Pero de verdad necesito a alguien. Por favor. no puedo con esto sola.


domingo, 9 de agosto de 2020

QTimes - Día 146

 Amarte realmente duele. Los días pasan, y solo vivo de recuerdos. De los pocos mensajes que tenemos, las pocas veces que la veo en clases, las escasas ocasiones que escucho su acogedora voz. Va a pasar prácticamente un mes, esperando una llamada, de esas largas que hacen que me olvide de esta maldita distancia.

Cada pequeña cosa que hace provoca que mi día se sienta como una montaña rusa. Cada mensaje hace que me enamore más y me fascine de su belleza.

Pero quiero amar libremente. Me siento muy sola aquí. Te necesito conmigo.

Quiero que estés bien antes que todo, así que seguiré esperando. No me voy a cansar de hacerlo.

Voy a aceptar todo lo que implique salir contigo, porque quiero que esto funcione. Mi corazón se hará más fuerte para entenderte, aunque ahora caiga herido.

Quiero que brilles y sonrías, y está bien si no es necesariamente conmigo. Cuando estés lista, yo voy a estar aquí para amarte sin límites ni barreras.