martes, 22 de octubre de 2019

Brown eyes



Un frío sábado por el atardecer y un pequeño parque de diversiones... Un 1 de abril, en búsqueda de vida social y de enmendar mis errores, un beso en la mejilla de despedida...¿Quién diría que en ese momento me enamoraría de ti?¿Quién diría que cambiarías mi rumbo?


Sufría, sufría mucho, y confesé mi amor hacia ti demasiado pronto; qué patético. Me enviaste directamente a la zona de amigos. Estaba ahí, a tu lado, tan cerca y tan lejos, ubicada a tu costado en un salón de clase, mirando tus perfectas facciones, sabiendo que tener algo contigo era una utopía.


Mi comunicación contigo en esos momentos no era más que una libreta y pedazos de papel que nos pasábamos en secreto. Retirar esa dinámica realmente ayudó. Pasé a la otra fase, acercarme y hablarte, algo tan normal que solía hacer contigo el año pasado pero que mis sentimientos lo transformaban a un conjunto de incoherencias que decía frente a ti.


Pasaron los meses.

Habían altibajos.

Muchas veces me ignorabas.

Muchas veces pensaba que yo era tu última opción.

Pero nunca pierdo las esperanzas, no me importa el daño que me haces.

Has hecho a mi corazón más fuerte y valiente, listo para la batalla sin reglas que es el amor.


Con una mensajera, te envié una mentira: "ya no me gustas". Tu rostro alegre por la noticia lo sentí como una punzada en el pecho.

Pero ese era mi plan. Y comenzaste a hablarme con tranquilidad.

Aún sin conocerte muy bien comencé a amarte, tal como estás, con tu mala gana, gustos y extraño sentido del humor.

Los fríos mensajes que nos intercambiábamos se desvanecían en problemáticos desahogos que no podían contenerse más. Los largos diálogos hasta altas horas de la noche aparecieron.
Me convertí en tu confidente.
Me hablas por consejos, por confusión, para recibir algo de suerte, y me lo agradecías con un cumplido. Tu felicidad con tu amor platónico era mi tortura, que dejaba heridas en mi alma.


Me ayudaste tanto cuando sentía desvanecerme y necesito devolvértelo, quieras o no. Lo que siento por ti no es pasajero, créeme.

Cuánto quisiera sentir tu suave y ondulado cabello, estar cerca para abrazarte, para besarte y escuchar tu tierna voz. Cuánto quisiera decirte a los ojos que te amo, tanto, que duele...

Siempre esperaré por ti, aunque sea mi última oportunidad.


Yo te veo a ti, pero tú no me ves
Yo te escucho a ti, fuerte y claro
Pero deberías saber que el que intente negarte tiene que estar loco.
Que haces mis problemas ligeros, desde que te conozco.
Que eres el mar en el que navego.
Y que eres la única que quería encontrar.

Ojos café.





written for a past crush (2017) , one of the cutest and unique girls i have ever met

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