jueves, 31 de diciembre de 2020

QTimes - Día 291 ° Resumen del año en canciones °

Esta será una entrada muy diferente a las anteriores pero también necesaria. Espero que realmente la plataforma me ayude a mostrar la información como planeo. Aquí vamos.

Enero (snow)


No tuve ningún descanso desde el primer día. Estudiaba en una academia durante las mañanas y una parte de la tarde, lo que implicaban mas viajes de lo usual. Por navidad me habían regalado un MP3 y lo aprovechaba al máximo durante esas travesías. Mis sentimientos por las personas que amaba se encontraban en suspenso, y la nostalgia siempre los envolvía. Procuré lo más posible expresarlos con papel o melodías. Las extrañaba, pero solo quedaba mirar desde la distancia, recordar.

El descubrimiento musical del mes me acompañó oportunamente e intensificaba esos sentimientos.

Febrero (changing!)


El agotamiento físico y mental mantuvo mi nostalgia; y la vida en la calle, con el clima cálido y al mismo tiempo lluvioso, formaba ya parte de mí. Este mes cerré un ciclo que duró más años de lo que esperaba, y tuve momentos memorables con mis seres queridos en mi cumpleaños.

En la academia la intensidad de los estudios abrió mis horizontes y cambió mi perspectiva, y me encontraba lista para enfrentar mi último año en la secundaria.

Marzo (words don't come easy)


Los planes de todo el mundo fueron saboteados de repente y mis esperanzas devueltas al suspenso. Prometieron que serían solo 15 días, pero agregaron cada vez más hasta llegar a un encierro que no deseó nadie ¿Por qué, precisamente este año? Era un año tan estético y bonito, perfecto para cumplir metas.

El colegio se suspendió también y todos esos días fueron una especie de vacaciones por adelantado.

Pero gracias al cielo, una luz llegó para acompañarnos mutuamente, luego de meses de que se alejara.

Abril (butterflies) 


Como si fuera de prueba, los días pasaban sin definirse completamente y en desorden. Unos con clases, otros sin nada. Mis descubrimientos musicales se ampliaron y comenzaba a acostumbrarme al nuevo ritmo. Llegué a pensar que siempre debí haber estado así, pero pronto recordaba a todas mis amigas y me dolía no poder verlas en persona.

Mi habitación, finalmente, cumplía su función, luego de haber sido abandonada en enero y febrero. Se volvió mi único refugio.

Mayo (honey)


Las clases virtuales consiguieron el orden que el colegio tanto buscaba, y el verdadero trabajo estaba iniciando. Todos los días el estar sentada frente al escritorio, con la laptop antigua y noches en vela, trajo inevitablemente otra vez el agotamiento mental que tanto temíamos. La versión virtual de la secundaria resultó ser más agobiante que la presencial y apenas era el primer mes de esta manera.

Los trabajos grupales trajeron nuevas experiencias y personas, y no tenía idea del completo giro que iba a suceder pronto.

Junio (luv note)


Sin previo aviso mis sentimientos cambiaron de camino y me encontraba en la cumbre del romanticismo. Apareció alguien que por pura casualidad se volvió mi mundo en cuestión de semanas. Conversaciones de madrugada, videollamadas que duraban horas, escritos espontáneos en la app de bloc de notas y cumplidos en las horas de clase...me encontraba en el maldito cielo.

Los últimos días del mes dieron nombre a esa nueva situación: amor correspondido.

Julio (smoke signals)


Realmente me encontraba en un trance. Un sentimiento completamente nuevo, el cual manejaba con cuidado pero a la vez con una libertad que me rodeaba como nunca antes.

Todo, en serio todo, pasó a segundo plano. Las tareas, procrastinación, clases se daban por hechas porque había alguien que ocupaba gran parte de mis pensamientos, lágrimas, fantasías y escritos.

Me encontraba feliz, a pesar de las banderas rojas. 

Mientras tanto, en mi casa y familia no nos encontrábamos muy bien que digamos, el virus nos afectó e  intentamos salir de eso mediante una empresa que creamos acorde a la crisis.

Agosto (straight line)


La fantasía que creé, los castillos de promesas, metas e ilusiones, eran de arena y comenzaban a desmoronarse. Cada noche recordaba aquellos bellos momentos, que cada vez se hacían más escasos, y lloraba por las banderas rojas que ignoré. Aún así tenía una tonta esperanza. 

El mundo me gritaba que dejara de aferrarme a algo sin futuro, pero seguía cegada.

A todo esto se sumaba otra gran preocupación que si antes se acumulaba en segundo plano, detrás de las actividades escolares, distracciones y crisis existenciales, ahora me golpeaba en la cara. El examen de admisión era palpable, sin embargo, solo se me ocurría huir.

Septiembre (satisfied)


Lo que menos quería que llegara, apareció una noche mientras pasaba el rato con un videojuego. Todo mi ser se derrumbó y buscaba una forma de huir del dolor con desesperación.

Como alguien que se sumerge en sus penas, en lugar del alcohol, mantenía a mi corazón roto con vida con aquel videojuego, una red social y un musical con el que me obsesioné.

Pese al horario y planes que me ponía para comenzar a estudiar y regresar a mi estabilidad, la procrastinación y tristeza me abrumaban y regresaba a lo mismo. Lo único que hacía bien para ese entonces era entregar tareas a tiempo. Fuera de eso era un completo desastre.

Octubre (non-stop)


Cada vez estaba más sumergida en mis nuevas adicciones y me aterraba el paso del tiempo. Lo que antes me llenaba no me causaba ningún efecto. Apenas podía escribir. Todo giraba en mi cabeza, apunto de explotar. La echaba mucho de menos, y me preguntaba qué hice mal, si he dado lo mejor de mí, si la amé, y realmente no comprendía nada.

Hice un temario para estudiar e intentaba concentrarme cada tarde para resolver tantos ejercicios como podía, pero como no funcionaba, quité las redes sociales que más me distraían y creé otra enfocada en videos exclusivamente educativos. Aún así, mis ganas de huir se mantenían y avanzaba poco cada semana. 

Mientras tanto, el colegio, mi familia y generaciones enteras lamentamos la pérdida de una persona muy querida por todos y que se fue por culpa de esta pandemia.

Vino la felicidad finalmente en forma de nuevas canciones de mi grupo favorito, y tuve un poco de fuerzas para seguir.

Noviembre (up no more)


Fue el mes más intenso de todos. Ahora no eran 3 meses, sino apenas unas semanas para el examen de admisión, y tenía todavía muchos temas pendientes por estudiar. Como los resultados del simulacro fueron positivos, estaba motivada, pero luego regresaban las inseguridades y recuerdos y caía en un círculo vicioso.

Decidí cortar abruptamente toda distracción a excepción de los videos y la música, y me interné para repasar todo lo que podía.

A mitad de mes ella termina por magullar mi corazón, dejándome oficialmente sola y sin oportunidad de dar vuelta atrás. Derramé mis últimas lágrimas de dolor, y mis sentimientos se transformaron en confusión, decepción y rencor.

Una vez di el examen y dejé de llorar al pensar en ella, supe que la tormenta había pasado.

Diciembre (cry for me)


El cielo, luego de una larga noche, se aclaraba, y mis ojos salieron de las tinieblas para encontrarme solo con positividad y recompensas. Los últimos días de clases se sintieron eternos y volaron a la vez, pero el peso era mucho más ligero. Pude hacer lo que no pude en meses y la libertad inminente nos aliviaba a todas.

Y así, llegamos a la clausura del año escolar, que fue virtual y luego presencial, para despedirnos de nuestras compañeras y del colegio por última vez. Solo puedo describirlo con una palabra: fullfillment.

No obstante, para la tristeza de todos, perdimos a mi abuelo por cáncer terminal al día siguiente de navidad. Hasta ayer la familia asistió a los funerales y ahora nos damos con la sorpresa de que solo queda un día de este problemático año.

Toda esta cuarentena fue una montaña rusa de emociones de la que solo me queda reflexionar. Escucho en este momento todas las canciones que más he disfrutado durante este viaje y enfrento un bloqueo porque no sé cómo terminar esta publicación. 

Me siento enamorada, satisfecha, tranquila y con expectativas. Toca recibir el 2021 con una sonrisa en el rostro, por más cliché que pueda sonar.

En fin, adjunto abajo el enlace a la playlist de Vicios de cuarentena. Si has llegado hasta aquí, gracias por leer.

Vicios de cuarentena (Spotify)

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